El paisaje de
bosques subtropicales envueltos en una espesa niebla, donde sobresalen
gigantescos árboles de lapacho, es único. Es la última masa compacta
de bosque de todo el Paraguay. Se trata de la Serranía de San Rafael,
declarada Parque Nacional en 1992, y luego, en marzo de 2002, elevada a
la categoría de Reserva de Recursos Manejados.
Posee 73.000
hectáreas y constituye la mayor área silvestre protegida en la
ecorregión Bosque Atlántico Alto Paraná en el Paraguay. Se encuentra
además dentro de la mayor cuenca de reservorios de agua dulce de Sudamérica,
el Acuífero Guaraní.
Está ubicada al sur del departamento de Caazapá y al norte de Itapúa.
Abarca nueve distritos, Tavaí, San Juan Nepomuceno y Yuty del
departamento caazapeño y San Rafael del Paraná, Tomás Romero Pereira,
Edelira, Itapúa Poty, Alto Verá y San Pedro del Paraná. El acceso a
la Reserva es más fácil por Itapúa gracias a la infraestructura vial
existente, ya que por el oeste no hay buenos caminos.
Las tierras de
esta región son sumamente fértiles.
El
suelo mantiene una bella gama de colores que van desde rojo claro hasta
el negro pasando por el rojo grisáceo, el pardo rojizo, el rojo y el
gris oscuro.
En la reserva no sólo son protagonistas los recursos naturales (ríos,
fauna y flora), sino también las comunidades indígenas que conviven
con la naturaleza, como los Mbya Guaraní, las colonias de campesinos
agricultores y los grandes establecimientos agropecuarios.
La presencia de descendientes de inmigrantes de diferentes
nacionalidades le da un carácter especial a la región en cuanto a las
manifestaciones culturales como fiestas, comidas típicas, vestimenta,
arquitectura. Actualmente son 34 las comunidades indígenas que están
en el área de influencia de la reserva, 20 dentro de los límites y 14
en la zona de amortiguamiento.
El Bosque Atlántico
Alto Paraná es una de las ecorregiones más exuberantes desde el punto
de vista biológico. Sus bosques húmedos conforman un claro y definido
centro endémico para muchos grupos de flora y fauna que no pueden ser
encontrados en ninguna otra parte del mundo.
Lamentablemente, el Bosque Atlántico Alto Paraná se ha convertido en
un sitio de constante conflicto debido a la necesidad de conservarlo y
las prácticas incompatibles con su preservación como la agricultura
mecanizada y la sobreexplotación forestal.
Con respecto a
la flora, en la Reserva se han identificado, hasta el
momento 282 especies. Allí se encuentran plantas medicinales que
representan el 52% del total de la flora medicinal considerada amenazada
a nivel nacional. Con respecto a la fauna se puede afirmar que es una de
las zonas más importantes para la preservación de las aves del Neotrópico,
con un total de 329 especies de aves registradas.
Los anfibios y reptiles son también numerosos, así como los peces. Los
mamíferos silvestres están representados por 61 especies. Entre ellos:
tapir, chancho de monte, tigre, puma, carpincho, armadillos, zorros y
liebres.
La pérdida de sus hábitat, la contaminación de las aguas y,
principalmente, la cacería, hicieron que sus poblaciones se reduzcan
considerablemente.
Fuente: Paraguay Silvestre